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Periodista Alejandro Almánzar. Archivo.

Desde Mi Ventana Óptica

Por Alejandro Almánzar

Especial/Caribbean Digital

NUEVA YORK./ Ya han pasado 50 años de la muerte de Trujillo, el fin de un régimen dictatorial, que mediante el abuso de poder, manejó el Estado como su finca heredada, robándose el dinero de los contribuyentes, sin que nadie protestara.

Periodista Alejandro Almánzar. Archivo.

El 30 de Mayo, de 1961, un grupo de prohombres puso fin al oprobio, a la asechanza y alevosía de esa cruel tiranía. Su heroísmo nos legó días más luminosos y noches menos tenebrosas.

Desde entonces, el pueblo inició un nuevo orden político, económico y social, fundamentado en la libertad, democracia y el derecho a la libre empresa, aunque la democracia instaurada pos dictadura, aún no llena el cometido deseado.

Por ejemplo, durante dicha Era, la represión oficial nos impedía circular libremente, pero hoy, los delincuentes mantienen un toque de queda permanentemente, sembrando el terror en caminos, carreteras, autopistas, calles y avenidas, por falta de justicia y autoridad.

Esta democracia sólo ha servido para políticos y empresarios enriquecerse en base a la corrupción, sin caer presos. Para que profesores impartan docencia cuando les dé la gana en las escuelas, los médicos de los hospitales atiendan pacientes cuando quieran, para que un sinnúmero de generales mal pagados, muestren fortunas que nunca podrán justificar.

A mi corta edad, analizaba la época de Trujillo y su férreo dominio sobre la sociedad. Decía a mi padre, Raúl Almánzar, que el Jefe no era el único, ni el más dictador del país. Mi progenitor, aceptaba mis puntos de vista de mala gana, pues dicha dictadura lo dejó muy marcado, ya que, Victoriano Almánzar, su padre, fue asesinado por Trujillo, y él mismo pasó largas estadías en la temible 40 y la cárcel del 9, salvando su vida milagrosamente.

Igual seguimos pensando, que el dominicano es el ciudadano que paga el precio mas alto por un sistema, que apenas les permite decir, “abajo el gobierno”, pues políticamente es lo único que puede exhibir la mal llamada democracia nuestra.

Pero aun así, bajo ninguna circunstancia, haremos causa común con quienes afirman que hace falta Trujillo, más bien, demandamos una democracia menos corrupta y menos excluyente, menos permisiva, donde hombres y mujeres tengan el derecho aunque sea a una muerte digna, si no es mucho pedir.

Quienes sucedieron al dictador, confundieron la libertad con el libertinaje, cambiaron la corrupción totalitaria por una liberal, por eso, quienes administran bienes del Estado quedan tan ricos, como los Trujillo, que pueden pasarse 50 o mas años en el destierro y carencia no tendrán.

¿Quiénes se beneficiaron del tiranicidio? Sus colaboradores, que en los días del ajusticiamiento, aprovechándose de la huida de su familia, cuales buitres carroñeros, se lanzaron sobre sus propiedades.

Para ocupar una posición en el país de Trujillo, era necesario presentar la Palmita, y hoy día, un carnet del partido en el poder, lo que refleja, que entre aquella dictadura y la presente “democracia”, no hay mucha diferencia.

alexalma0915@gmail.com

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