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Obispo De la Rosa y Carpio. Archivo.

Robert Martínez

Redacción/Caribbean Digital

SANTIAGO, RD.- La principal autoridad eclesiástica  de Santiago, Monseñor Ramón Benito De la Rosa y Carpio, afirmó que esta ciudad se ha convertido a causa de la delincuencia en el “paraíso perdido”, en su observación, señala que la violencia y la criminalidad generan un pánico silencioso que merma la calidad de vida y productividad poblacional.

Obispo De la Rosa y Carpio. Archivo.

Las agresiones físicas y criminales no se detienen ante ningún ser humano y citó los asesinatos de niños, ancianos, mujeres, militares y policías que caen victimas de las acciones delincuenciales en el país.

El prelado católico manifestó que la situación que envuelve a los santiaguenses en el marco de las drogas, la violencia, el sicariato, la delincuencia común y juvenil, sumado a la poca respuesta del sistema judicial, es motivo de preocupación para el estamento religioso, sociedad civil y entidades que trabajan a favor de la comunidad.

De hecho, pobladores de Santiago y zonas aledañas del Cibao están con el “grito al cielo” porque suponían que con el cambio dirigencial policial se reducirían los hechos delictivos, sin embargo, el asunto no es de mando sino de accionar contra la  problemática criminal, conforme establecen entidades vinculadas al trabajo social-comunitario.

En ese contexto, dirigentes comunitarios, choferiles, líderes religiosos y del comercio así como otros actores de la sociedad reconocen que en la gestión del general Juan Ramón de la Cruz Martínez se registraron algunos casos delincuenciales y de Sicariato que ahora continúan pero sin soluciones, los asesinatos, asaltos y robos que a diarios se producen en la ciudad corazón.

Activistas comunitarios y del sector choferil como Pedro Paulino, Angelita Villamán,Gervasio de la Rosa, Basilio Valerio, José Alberto Peña, entre otros, definen como alarmante y desesperante la inseguridad en esta ciudad y reclaman de las autoridades policiales poner coto a la referida situación.

Coinciden en los planteamientos de que las fuerzas de la Ley y Orden deben  impulsar un plan operacional anti crimen que responda al desafío delincuencial, porque a su juicio, las manifestaciones delictuosas en esta ciudad siguen su “agitado curso” ante la actuación deficiente de la Policía.

La percepción poblacional sobre una serie de medidas que dispusiera  el general Rhommel  López para enfrentar la delincuencia y la criminalidad en Santiago y el Cibao se quedaron en el “limbo,” porque los resultados, hasta ahora, no se perciben mucho menos alternativas que garanticen  solución a la inseguridad y otros males sociales

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