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NEPAL. Cuando Dawa Yangzum Sherpa decidió convertirse en guía de alta montaña, muchos le dijeron que eso no era un trabajo para mujeres. Pero, con el tiempo, logró callar muchas bocas y trazar su camino de pionera.

La joven sherpa de 27 años se convirtió en diciembre en la primera nepalí en obtener la difícil certificación de la Unión Internacional de las Asociaciones de Guías de Montaña, apodada como el “doctorado del alpinismo”.

Unas 6.000 personas poseen este diploma en todo el mundo. En Nepal, el país de la altitud extrema que cuenta con ocho de las diez cumbres más altas de la tierra, el pasado diciembre lo tenían sólo 50 hombres.

En este país montañoso, la escalada sigue siendo un trabajo de hombres.

“Es un sector difícil, más aún si eres una chica. La gente decía que no es un trabajo de chicas, que nunca encontraría un empleo y [preguntaban] que haría si algún día tenía hijos”, cuenta Dawa a la AFP, que la halló abrigada con un plumífero y una bufanda naranja en Katmandú, capital de Nepal.

Es oriunda de la etnia himalaya sherpa, cuyo nombre se convirtió en sinónimo de guías de alta montaña por su reputación de sólidos alpinistas y de su resistencia a la rarefacción de oxígeno.

En el pueblo de origen de Dawa, situado en la región del Everest, la montaña se lleva en la sangre. Muchos de sus habitantes coronaron el techo del mundo, a 8.848 metros.

“Sabía lo que quería hacer. Mi pasión era estar afuera, escalar. Y mi familia no me desanimó”, recuerda.

Con 17 años, ya guiaba a turistas por senderos de montaña. Poco después, conquistó su primera cumbre, el pico Yala, a 5.000 m sobre el nivel del mar.

El alpinista estadounidense David Gottlieb, que trabaja con el operador Alpine Ascents International, compartió cordada con la nepalí en el ascenso de una cascada de hielo. En aquel momento, la joven ya tenía un innegable potencial.

“Es destacable ver tanta habilidad en potencia en este arte, para el que no todo el mundo vale. Y ella lo demostró inmediatamente”, declara Gottlieb.

– Inspiración –

Tras haber conquistado montañas más modestas, Dawa Yangzum Sherpa fue seleccionada en 2012 para participar en una expedición organizada por National Geographic al asalto del pico más alto del mundo.

“El Everest era mi objetivo final. Me dije que una vez que hubiera escalado el Everest, tendría suficiente. Pero el alpinismo es como una adicción. Cuanto más escalaba, más ganas tenía de escalar”.

Fue al bajar de la cumbre cuando empezó a prepararse para convertirse en guía certificada.

En 2014, Dawa participó en la primera cordada de mujeres nepalíes que subió el K2, en Pakistán, considerado uno de los ascensos más difíciles del planeta.

El año pasado intentó el Kangchenjunga, tercer pico más alto del mundo, situado en la frontera entre India y Nepal. Pero el mal tiempo la obligó a regresar antes de haber coronado la cima.

“Iba camino de convertirme en una de las mejores mujeres alpinistas, no solo de Nepal sino del mundo, y este certificado le abrirá muchas puertas”, afirma complacido, Sunar Gurung, presidente de la Asociación Nacional de Guías de Montaña de Nepal.

A corto plazo, Dawa Yanzum Sherpa espera llevar a cabo en junio una cordada en Denali (antaño llamado monte McKinley), el punto culminante de América del Norte. Después, volverá a Nepal para enseñar en dos escuelas de escalada.

Sin embargo, espera que su trayectoria anime a otras mujeres a hacer de la hostil montaña una carrera.

“Yo no tenía ningún ejemplo para inspirarme y en ocasiones dudé de mi capacidad de conseguirlo”, confiesa. “Pero espero que mi pequeño éxito inspire a otras chicas a seguir sus sueños”.

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