Los panameños celebran. Archivo. Foto fuente externa
Por Domingo Hernández
Razones de circunstancias motivaron el regreso de Panamá a la Serie del Caribe.
Es de todos conocido el hecho de que esta nación fue sede por los problemas políticos y sociales que afectan a Venezuela, en donde originalmente se iba a celebrar el Clásico, lo que se aprovechó para que también ingresara al tradicional certamen.
De todos los equipos, gran parte de la crítica internacional estimó que el representativo panameño era el más débil, cuanto menos en el papel de las conjeturas.
Cabe señalar al respecto, que esta escuadra debió contratar 10 refuerzos, incluidos varios jugadores dominicanos, para poder participar con posibilidades.
Sin embargo, en la práctica, ya dentro del terreno de juego, las cosas no han resultado como se creían en principio y la escuadra del istmo actualmente comanda el grupo B, tras sumar dos victorias y mantenerse invicta.
Primero venció a uno de los grandes favoritos del torneo:República Dominicana -Estrellas Orientales- con marcador de 4-2 y apenas el pasado miércoles, superó a Puerto Rico -Cangrejeros de Santurse-.
Precisamente, este último encuentro merece un comentario especial, en razón de la manera en que se desarrolló y, sobre todo,  como terminó.
Panamá y Puerto Rico sin dudas presentaron «un partidazo» en el el Estadio  Rod Carew, como se dice en buen dominicano. En principio se mantuvo igualado a una carrera por bando. Más tarde, cuando parecía que los boricuas ganarؙían el juego de manera irreversible, pues dominaban 6-1 en el octavo episodio, tras capitalizar la caída de la defensa de los panameños, los anfitriónes dieron un giro milagroso y espectacular  al marcador.
El pitcheo de relevo de los puertorriqueños se cayó, lo que fue aprovechado a la perfección por el conjunto panameño para en esos dos últimos episodios -octavo y noveno-, producir siete carreras, fruto de nueve imparables, dos de ellos dobles, para irse delante y, finalmente, ganar con marcador de 8-7, resistiendo, incluso, una amenaza de sus rivales en el último inning, quienes produjeron una carrera más, pero se quedaron cortos.
Los Toros de Herrera, fueron unos verdaderos Toros y nunca se rindieron, aún en los momentos más difíciles mostraron garras, firmeza y una enorme entrega, lo que a la postre fue determinante para que pudieran  salir por la puerta grande.
El impresionante rebase de este conjunto,además de despertar  emociones a niveles superlativos  entre sus paisanos y todo aquel que pudo ver el juego, hace suponer que está destinado para cosas grandes dentro de la presente edición de la justa. Es cierto que «todavía faltan innings», pero desde ya hay que colegir de que Panamá ha sido la gran sorpresa y que ha acumulado los méritos  en lo competitivo para quedarse, definitivamente, en la denominada «Serie Mundial del Caribe». !Cuidado con ellos! ESQUINITAS-. Se cerró ayer el mercado de cambio en la presente temporada de la NBA. Un total de 57 jugadores cambiaron de equipo desde el 31 de enero hasta el jueves. Paradógicamente, Anthony Davis, quien había expresado públicamente que no renovaría con los Pelicans de New Orleans, no fue cambiado, aún con todo lo que se especuló al respecto…PARA QUE LO APRENDAS O LO RECUERDES:Cuando en 1997, las Aguilas Cibaeñas ganaron su primera Serie del Caribe, en Hermosillo, México, un sólo dominicano formó parte del equipo Todos Estrellas: Guillermo -Memo-García, quien en la ocasión accionó como receptor. García, empero, no fue el único criollo que brilló en la ocasión, pues también lo hicieron hombres como: Tony Batista, Luis Polonia, Darío Veras y José Offerman, entre otros. !Suena la campana! !Climmp!