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Joaquín Balaguer, el obispo Pittini, Trujillo y su hermano Negro. Acento.com.do/Archivo

Caribbean Digital

Fuente: Acento.com.do

Conservar el Concordato es extemporáneo. La sociedad dominicana contemporánea es heterogénea, formada por personas de diferentes denominaciones cristianas y no cristianas, y de personas que no profesan ninguna religión. El papel de cohesión social asignado a la religión por la sociología clásica no es funcional cuando la pluralidad de visiones religiosas y seculares son conflictivas o incompatibles.

Joaquín Balaguer, el obispo Pittini, Trujillo y su hermano Negro. Acento.com.do/Archivo

La vigencia del Concordato Trujillista le ha permitido a la Iglesia fortalecerse, enriquecerse, y controlar la esfera pública.

Esto quedó demostrado en abril del 2009, cuando el Congreso modificó el Artículo 30 de la Constitución para criminalizar la interrupción legal del embarazo bajo todas circunstancias.  La propuesta enviada por el Poder Ejecutivo fue aprobada por 167 congresistas contra 32 que la rechazaron.

Los políticos ignoraron los razonamientos de las organizaciones y expertos en salud reproductiva de que la criminalización del aborto terapéutico aumentaría la morbilidad y mortalidad materna.

Motivados por mantenerse en el poder y no “caer en desgracia” con la Iglesia, prefirieron responder a los dogmas del derecho canónico, no a los principios del derecho constitucional ni a las necesidades del pueblo.

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