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Periodista Eugenio Taveras. Archivo.

Por Eugenio Taveras

Especial/Caribbean Digital

SANTIAGO, RD./Los viajes del presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, colocan al Partido de la Liberación Dominicana en “una posición de ventaja” sin precedentes en la política vernácula del país.

Periodista Eugenio Taveras. Archivo.

La terquedad del primer gobernante no tiene parangón en la historia de un político con inteligencia ventral, utilizada a sus anchas para beneficio propio, porque es harto conocido que el número uno de la nación tiene unas agallas de madre, toda vez que solo piensa en el poder $$$, trabaja por el poder $$$, vive por el poder $$$ y luchará hasta su último suspiro por el poder $$$, porque con el poder $$$ se consigue lo demás, hasta el fracaso; sin embargo, en el transcurrir de la historia se ha demostrado que los que solo piensan en el poder $$$ han sucumbido y ahogado en su propio poder $$$, debido a que terminan siendo rechazados y traicionados hasta por sus colaboradores más cercanos.

En el país que me vio nacer y del cual no he salido ni me voy aunque me echen, si fuera sujeto de deportación por mis ideas, aunque esta parte pasó a la historia, por lo menos, me dejan desahogar por estos medios cibernéticos hasta que la muerte me separe del mundo de los vivos o hasta que tenga deseos de vomitar desde dentro todos los desmanes que se cometen en desmedro de la gran mayoría olvidada de este jodido pueblo.

Los tres partidos que han gobernado mi querido pueblo desde la desaparición de la tiranía trujillista se han encargado de succionar, a través de las glándulas mamarias, todos los cuartos llegados al erario vía los excesivos impuestos que pagamos, de los préstamos adquiridos a largísimo plazo (de los cuales apenas amortizamos los intereses) y de otras fuentes de dudosa reputación.

El mensaje va dirigido al primer mandatario y al que le tocará ocupar su lugar con la intención de decirle que está bueno ya, que es cierto que los habitantes de esta nación tenemos poca masa encefálica para entender que también está bueno ya de que nos estén tratando como unos estúpidos y como se les dé la regalada gana a todos y cada uno de los gobiernos que hemos tenido en los últimos cincuenta años, lamentando que todo indica que las cosas no van a cambiar de la noche a la mañana.

El momento deberá llegar en que algo agradable o desagradable acontezca y eso solo ocurrirá cuando despertemos del efecto de la anestesia aplicada directa a las neuronas y por la cual andamos con los ojos abiertos pero con una venda transparente, ya sea por la dádiva recibida a cambio de repetir como papagayos lo que se nos ordene o callar para no ser callados, por conformismo o después que fueron cercenados los pocos testículos y ovarios que nos quedaban, unos en la tiranía y otros en los veintidós (22) años.

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