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Fiesta del CDP.

Servicios/Caribbean Digital

SANTO DOMINGO.- El Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) celebró la Fiesta de Confraternidad Navideña en medio de la algarabía de los participantes, quienes se confundían en abrazos, saludos, risas y un sinfín de manifestaciones de felicidad.

Fiesta del CDP.
Fiesta del CDP.

El lunes 23 de diciembre los periodistas se dieron cita  en un  Salón de Fiesta del Hotel Barceló Santo Domingo que resultó  pequeño para albergar la cantidad de comunicadores sociales que asistieron, al extremo de que muchos tuvieron que abandonar el lugar porque no cabían.

Sin embargo, cientos se quedaron de pie alrededor de las paredes, otros sentados en sillas improvisadas, mientras que a otros se les colocaron mesas en todos los espacios posibles para acomodarlos.

Olivo De León, presidente del CDP, abrió la festividad agradeciendo la respuesta positiva de tantos compañeros que respondieron a la invitación para compartir la alegría de celebrar la Navidad, de ver terminar un año e iniciarse otro.

Al hablar, junto a los demás directivos del CDP y del IPPP, dijo que del programa que ofreció el Movimiento Marcelino Vega (MMV) durante la campaña electoral, ya, en apenas dos meses y unos días, parte estaba ejecutado, de lo cual daría detalles más adelante.

También agradeció el apoyo de la Presidencia de la República, a través del Ministro de la presidencia, Gustavo Montalvo; del ministerio de Turismo, a través de su titular Francisco Gabriel García; de la Cervecería Nacional Dominicana, de la Licorera La Altagracia, del Banco Popular Dominicano, de Mercasid, de Induveca, de Orange Dominicana, de Codetel, de la Federación de Trabajadores del sector Turismo de Puerto Plata, de la Policía Nacional, de la Armada Dominicana, del Ejército Nacional y de todas las instituciones que colaboraron para la celebración de la fiesta.

En tanto que Mercedes Castillo, presidenta del Instituto de Previsión y Protección del Periodistas (IPPP), dio la bienvenida a los participantes, deseó mucha felicidad a todos en Navidad y Año Nuevo y anunció que esa institución tiene importantes informaciones que comunicarles, pero que lo habría próximamente, en una rueda de prensa.

Las orquestas de la Policía Nacional, de la Armada Dominicana y un conjunto del Ejército Nacional pusieron la música para que miles de piernas se movieran al compás del ritmo, pisando una y otra vez la pista dedicada a esos fines, la cual fue testigo sorda de los movimientos de caderas, del sonido de los tacos de los zapatos de damas y caballeros y del continuo y constante frotar de las hebillas de las correas que quedaron tan brillantes que alumbraban la oscuridad y hacía mal a la vista.

Mientras muchos se preguntaban a qué hora empezaría la rifa, otros qué se rifaría, otros pedían su número para participar, en tanto que otros expresaban su descontento porque se les exigió cumplir con algo de su responsabilidad económica en el pago de sus cuotas de membrecía.

Mientras los mozos iban y venían con las bandejas cargadas de cervezas, ron, jugos, refrescos y otras bebidas, la mayoría de los participantes sorbían tragos, bailaban al son emitido por los instrumentos diestramente ejecutados por los músicos o conversaban animadamente sobre diversos temas.

El anuncio de la cena rompió esa armonía y se impuso una nueva actividad, la fila para servirse los alimentos que fueron servidos por un cuerpo de mozos de un suculento y variado bufete.

No bien concluía la cena cuando se inició la primera jornada de la rifa. Un nuevo tipo de alegría se impuso en los rostros de los agraciados con cinco neveras, cinco estufas, cinco lavadoras, cinco microondas, cinco televisores, 25 cajas de los productos que distribuye Mercasid, 20 canastas con los productos Induveca, cinco teléfonos celulares de Codetel y de Orange, dos fines de semana a un hotel todo incluido de Puerto Plata, 50 cajas con alimentos, entre otros productos.

Al final, muchos pedían un litro de ron para seguir celebrando, con lo que se complació a algunos. Eran alrededor de las dos de la mañana y aún había gente en el salón, tal parece que no querían marcharse, pero ese día pertenecía al 24 de diciembre, Día de Nochebuena, y había que trabajar, además de que se tenía que apartar un momento para preparar la cena con la familia.

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