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El presidente estadounidense, Barack Obama, saluda a su homólogo cubano, Raúl Castro. Archivo

Caribbean Digital

WASHINGTON,  (AFP).- Un alto funcionario de la Casa Blanca afirmó que el presidente estadounidense, Barack Obama, y su homólogo cubano, Raúl Castro, no programaron el apretón de manos que se dieron el martes en el homenaje al fallecido líder sudafricano Nelson Mandela en Johannesburgo.

El presidente estadounidense, Barack Obama, saluda a su homólogo cubano, Raúl Castro.
El presidente estadounidense, Barack Obama, saluda a su homólogo cubano, Raúl Castro.

“Este no fue un encuentro programado”, dijo la fuente.

“Por sobre todo, hoy se trata de honrar a Nelson Mandela, en ello se concentró el presidente (Obama) durante el servicio fúnebre. Apreciamos que gente de todo el mundo está participando en esta ceremonia”, precisó.

“Cuando Obama se dirigía a la tribuna, estrechó las manos de todo el mundo en su camino, no hizo otra cosa que intercambiar saludos con los dirigentes”, dijo a periodistas el consejero adjunto de Seguridad Nacional estadounidense, Ben Rhodes, a bordo del avión presidencial Air Force One, durante el vuelo de regreso de Johannesburgo a Washington.

El apretón de manos se volvió la noticia dominante de la ceremonia en el estadio de Soweto donde se celebró el homenaje a Mandela, el líder antiapartheid que falleció el jueves a los 95 años.

Obama ofreció el apretón de manos antes de subir al escenario a dar su discurso, pero minutos más tarde hizo una clara alusión crítica a países como Cuba, al decir que aquellos que reivindican el legado de Mandela deben honrar su significado eliminando restricciones a la libertad.

“El apretón de manos vino con reprimenda. Es un buen balance”, señaló el experto en América Latina del centro de análisis Atlantic Council, Peter Schechter.

En Cuba, el sitio web oficialista Cubadebate.cu saludó como un gesto esperanzador el estrechón de manos entre Obama y Castro.

Pero Rhodes aseveró que lo acontecido no cambia en nada la postura del gobierno de Obama frente a la isla comunista, pese a que en los últimos tiempos se han realizado gestos hacia La Habana, a la que se le exige también una apertura democrática.

Desde que Obama llegó al poder en 2009 “adoptamos un enfoque diferente” de los gobiernos anteriores, sobre todo con la flexibilización de los viajes a Cuba, dijo el consejero del mandatario.

Pero “al mismo tiempo, seguimos teniendo grandes inquietudes, tanto con respecto a la situación de derechos humanos en Cuba como con respecto a Alan Gross, que debería ser liberado inmediatamente”, dijo.

Gross es un subcontratista estadounidense arrestado hace cuatro años en Cuba y condenado a 15 años de cárcel por espionaje.

El director del Centro para América Latina y el Caribe de la Universidad Internacional de Florida, Frank Mora, coincidió en que no hay mucho que ver en el saludo entre los presidentes, señalando que el inesperado apretón le debe más al protocolo diplomático y al respeto al legado de Mandela que a la estrategia política.

“No debemos ver mucho en este apretón de manos. No pienso que sea una señal de reacercamiento ni de cambio en la política de Estados Unidos o de Cuba”, dijo Mora a la AFP.

“No deberíamos elevar nuestras expectativas”, añadió.

Mavis Anderson, del Latin American Working Group (LAWG), recordó a la AFP que los dos presidentes se encontraron en los homenajes a Mandela, quien dejó un mensaje de “reconciliación”.

No estrecharse las manos “habría sido una bofetada a la memoria de Mandela”, comentó.   Washington y La Habana carecen de relaciones diplomáticas desde 1961. Estados Unidos aplica un embargo comercial contra la isla comunista desde 1962.

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