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Carmen Aybar

 Miguel De Jesús

Especila/Caribbean Digital

 

 

El pasado Domingo era la cita de corredores de todo el país, el monumento de Santiago como testigo mudo frente al Gran Teatro estaba esperando el campanazo de salida, Santiago Corre 2013 estaba a punto de iniciar.

Carmen Aybar
Carmen Aybar

 

Los que integramos el grupo Juyend2 felices calentábamos y estirábamos los musculos, fotos, sonrisas, abrazos y una oración a Dios antes de correr. El grupo no estaba completo, faltaba doña Carmen.

 

Según fuimos llegando a la meta, por separado cada uno se enteró donde estaba nuestra corredora internacional que varias veces en los Estados Unidos ha corrido por nosotros. Carmen Aybar se colocó en la meta para darnos ese necesario empuje final.

 

Ella se lesionó en los entrenamientos y en vez de estar en su casa, se levantó tempano para inspirarnos en esa divertida pero fuerte misión. Su gran Corazón abrió y todos entramos en él, su voz animada nos ponía alfombras doradas a nuestros pies.

 

Sus brazos en abrazos solidarios nos sostenían mientras completábamos la hazaña, pedacitos de pétalos de su rostro nos daba, hizo música y nos puso a bailar su ritmo, gozosa nos esperaba para alegrarnos y señalarnos la cercanía de la meta anhelada.

 

Nos arracimó con la magia de su encanto para celebrar con todos las medallas bien logradas en un Domingo de Sol, calor y lluvia que por varios minutos nos tocó para decirnos que Martin Pulgar miembro de Juyend2 quien murió el pasado año se dejaba sentir en cada paso.

 

Ahora que los valores escasean, que bueno que en Carmen tenemos esa calidad humana y espiritual que a todos sirve de ejemplo .Cuando cansados llegábamos, ahí, estaba ella como sudario de Turín o Cirineo solidario dispuesta a llevarnos al Gólgota de la meta.

 

Después de haber corrido largo y duro bañando con sudor copioso nuestros cuerpos, encontrar en sus ojos un arcoíris con los más bellos colores y en sus exclamaciones el aliento hecho canción de triunfo, no nos queda otra cosa que agradecer a Dios porque para provecho de todos  presente estuvo Doña Carmen Aybar con dolor pero con amor en el Maratón.

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