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Ingeniero Guillermo Caram. Archivo.

Guillermo Caram

Especial/Caribbean Digital

SANTO DOMINGO./A pesar de la aprobación de la Alianza PLD- PRSC por parte de la JCE que nos hace recordar aquella expresión del hoy candidato del PLD en la contienda por la nominación presidencial de esa agrupación en el 2008: “el Estado me venció”;  los reformistas que propugnamos por un cambio en el modo de conducción del Estado procurando mayor incidencia de los elementos que caracterizaron nuestras gestiones cuando gobernamos no nos damos por vencidos.

Ingeniero Guillermo Caram. Archivo.

E Insistiremos  en nuestros esfuerzos por establecer un BUEN GOBIERNO inspirado en el BIEN COMÚN a partir del 16 de agosto del presente año por las vías que nos permita el sistema político electoral vigente.

Aparentemente hemos perdido la batalla de nuestros reclamos ante los órganos electorales pero por lo aleccionadora que ha sido en términos en alertar y evidenciar ante la comunidad política nacional e internacional hasta donde puede llegar la sumisión de éstos órganos, esa derrota puede convertirse en victoria si con ello contribuimos a respetar la voluntad popular hasta instaurar un gobierno legal y legítimo, reforzador del Estado de Derecho y  capaz de adoptar los correctivos en las políticas públicas sin alteraciones a la paz y orden  públicos eventualmente interruptoras de la institucionalidad democrática respetuosa de la soberanía nacional que hemos vivido continuamente durante casi medio siglo.

Nuestras próximas batallas hasta ganar la guerra por establecer un BUEN GOBIERNO para el BIEN COMÚN la libraremos en los siguientes frentes:

1.  No echaremos en el saco del olvido los recursos que todavía están pendientes de decisión ante el Tribunal Constitucional y el TSE relativos al recurso de amparo y a la revisión de las sentencias de éste organismo. Una sentencia favorable sobre éstos recursos pudiera conducir a rechazos de la candidatura por el PRSC y a retención de fondos públicos. Aún cuando estas posibilidades son remotas consideramos de rigor respetar los procedimientos y plazos. Seguiremos por lo menos  poniendo a prueba la autenticidad de los mecanismos recientemente instituidos en el nombre de la modernidad y derechos sociales mas avanzados.  Seguiremos insistiendo hasta la saciedad ante la comunidad nacional e internacional:

i)    Que los órganos electorales  retozaron maliciosamente con los plazos, posponiendo decisiones contra alianzas después de ser inscritas e ignorando el efecto suspensivo derivado de la acción pendiente de decisión;

ii)  Que se recurrieron a estribillos estereotipados propios del delito común – “improcedente, mal fundada y carente de base legal” – en lugar de fundamentar con argumentaciones contundentes sentencias trascendentales que atañen a la suerte de la nación;

iii)        Que se cercenó la conceptualización del derecho de amparo consagrado en la constitución, limitándolo a aplicarlo contra funcionarios públicos en lugar proteger los derechos ciudadanos frente a perjuicio causado por particulares contra la nación, al privarle la oportunidad de reorientar las políticas públicas en base a experiencias comprobadas.

iv)         Que se dieron a conocer anticipadamente sentencias a una de las partes, ligadas al gobierno, en evidencia de parcialidad aparentemente gestada para validar las suscripción de alianzas irregulares;

v)  Que la mayoría de las sentencias favorecieron siempre a las mismas partes: PLD y gobierno;

vi)         Que se ignoró la disposición legal de celebrar  asambleas para refrendar pactos y candidaturas lo cual puede restar, ahora o después, una peligrosa ilegalidad e ilegitimidad a quienes resultaren gananciosos.

2.  Continuaremos con nuestra campaña de denuncia nacional e internacional por lo menos para contribuir a inhibir la incidencia gubernamental en las decisiones de los órganos electorales y así contribuir al perfeccionamiento de nuestra democracia y nuestro cada vez mas frágil Estado de Derecho.

3.  Ponderaremos las propuestas de cambio provenientes de partidos tradicionales y emergentes a fin de determinar nuestros próximos pasos en función de nuestras obligaciones  nacionales y sociales que inspiran nuestras responsabilidades y accionar partidarias; sobre todo hurgando las coherencias y sostenibilidad de las diversas fórmulas presidenciales evidentemente caracterizada por potenciales conflictos de autoridad que puedan poner en riesgo nuestra estabilidad democrática.

En tal sentido estudiaremos los programas de gobierno que han presentado éstos partidos y tomaremos una decisión sobre ellos en el curso de las próximas semanas.

4.  No cesaremos en nuestros esfuerzos por rescatar el PRSC, hoy reducido a la expresión de partido minoritario por contener menos del 2% luego de la alianza con el PLD, después de haber alcanzado niveles de dos dígitos cuando mantuvimos y protagonizamos la línea denunciante de problemas nacionales y de propuestas de solución inspirados en el modo reformista de gobernar en materia económica y social tal y como fueron expuestas en su III Congreso y en las 22 ruedas de prensa consecutivas que se celebraron en el local del PRSC.

De esta forma efectuamos nuestra contribución a la perfectibilidad de la democracia dominicana

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