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"Él amaba a los animales", dijo. "Amaba a los niños. Él amaba a todos".
POR MIGUEL CRUZ TEJADA
NUEVA YORK. El puertorriqueño Jorge Amadeo, una de las recientes víctimas encontradas entre los escombros de dos edificios que explotaron el miércoles en la mañana en el Este de Harlem, murió tratando de salvar a su perro, según testimonios de familiares y amigos.

"Él amaba a los animales", dijo. "Amaba a los niños. Él amaba a todos".
“Él amaba a los animales”, dijo. “Amaba a los niños. Él amaba a todos”.
Amadeo, era uno de varios boricuas radicados en el también llamado “Barrio” que se había dado por desaparecido en medio del estallido de las estructuras.
“Amaba entrañablemente a su perro Blackie, de la raza Cocker Spaniel y no dudamos que él, murió tratando de salvarla”, dijo Víctor Amadeo, un hermano de la víctima.
“Esa perra era todo para él”, Víctor.
La policía encontró el cuerpo de Amadeo en las ruinas de lo que había sido el edificio 1644 de la avenida Park, pero el cadáver del perro todavía no ha sido encontrado.
“Por suerte mi mamá no estaba allí”, dijo el hermano del difunto. “Hubiera sido una tragedia doble.”
Víctor Amadeo dijo que no le sorprendería que su hermano muriera tratando de salvar al perro.
“Él amaba a los animales”, dijo. “Amaba a los niños. Él amaba a todos. Mi hermano no dañaba a nadie. No se merecía esto”, agregó el hermano de la víctima.
Jorge, era uno de siete hijos y hasta hace poco vivía con su madre de 69 años de edad, Carmen Pagán, en el piso superior del edificio de cinco plantas.
Cuando no estaba buscando trabajo, Amadeo estaba ayudando a su madre.
El animal había estado con la familia, desde que era un cachorro, recordó Víctor.
La mamá de Amadeo se mudó recientemente a un cercano centro de la tercera edad que tiene ascensores.
“Él era el más cercano a mi mamá de todos”, relató Víctor. “Mi hermano estaba ayudando a recoger sus muebles, nuestra madre tuvo una cirugía recientemente y le era imposible moverse en las escaleras, por lo que se mudó a un edificio con elevadores”, dijo Víctor.
Jorge tenía 44 años de edad y estaba soltero y tenía un hijo de 18 años de edad llamado Elvin que vivía con su madre.
Después que su mamá se mudó, Jorge se quedó viviendo en el apartamento anterior, en uno de los edificios colapsados.
Víctor relata que originalmente, el perro, fue llevado a la casa por la madre, pero su hermano se encariñó con el animal.
Añadió que probablemente su hermano, fue despertado por el estruendo de las explosiones, porque generalmente se levantaba después de las 9:00 de la mañana.
Ahora la familia está tratando de reunir el dinero para enterrarlo.
“Esto nos tomó por sorpresa y no tenemos dinero para los gastos funerarios”, dijo.
“Mi mamá está histérica. Está llorando mucho y se niega a creer que Jorge murió en la explosión, hasta que no vea su cuerpo”, concluyó diciendo el hermano de la víctima.

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