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Bosch y Balaguer

Por   Antonio Peña Mirabal

Especial/Caribbean Digital

SANTIAGO, RD.- Lo revelado por la última  encuesta Gallup – Hoy, publicada por el prestigioso matutino HOY del 22 al 27 de abril de los corrientes,  en el sentido de que el Dr. Joaquín Balaguer es el político más admirado en la República Dominicana, dejando atrás al Prof. Juan Bosch y al Dr. José Francisco Peña Gómez, es un dato que merece análisis y explicaciones para poder entender a la sociedad política dominicana de hoy.

Bosch y Balaguer
Bosch y Balaguer

Para muchos,  es contradictorio que dos líderes de la trayectoria de Bosch y Peña Gómez, uno el más grande organizador de la política criolla y el otro el más grande líder de masas de los últimos tiempos, sean menos admirados que el Dr. Balaguer, comprometido con la dictadura trujillista y gobernante cuestionado por prácticas antidemocráticas.

Ese dato es un reflejo del conservadurismo de nuestra sociedad y al mismo tiempo un señalamiento acusador hacia los descendientes políticos del Prof. Bosch y el Dr. Peña Gómez, que al parecer,  han sido tan influenciados por las prácticas y doctrina balaguerista, que no han sido capaces, desde el poder y fuera de este, de borrar su impronta y colocar en el pensamiento y el corazón del pueblo dominicano, la nobleza, el orgullo y el coraje de estos dos grandes líderes de nuestra política contemporánea.

Mientras el Dr. Balaguer abrazó, defendió y fue parte importante de la dictadura trujillista, el Prof. Juan Bosch la combatió y organizó a los dominicanos en el exterior para su confrontación. Mientras el Dr. Balaguer fue un aliado permanente de la oligarquía dominicana, la cual fue altamente  beneficiada durante sus veintidós años de gobierno, el Prof. Juan Bosch fue víctima de sus maquinaciones.

Mientras el Dr. Balaguer gobernó la mayor parte de su período presidencial a sangre y fuego, diezmando lo mejor de nuestra juventud de la época, el Prof. Juan Bosch fue el presidente de las libertades públicas, el impulsor de la Constitución más democrática del pasado y presente siglos.  Y si seguimos estableciendo un paralelismo entre estos dos líderes, es innegable que los méritos para ser el político dominicano más admirado, quien los tiene acumulados  es  el Prof. Juan Bosch y no el Dr. Joaquín Balaguer.

El Prof. Juan Bosch es el único político dominicano que ha fundado  dos partidos políticos que han alcanzado el poder. Con sus virtudes y defectos, ambos partidos, el PRD y el PLD, fueron orientados y dirigidos por el Prof. Bosch, hacia la conquista de mejores condiciones de existencias para nuestro pueblo.  El hecho de que  estos dos partidos  en las últimas décadas, sean los que se estén disputando la dirección del gobierno dominicano, habla de la profundidad sociológica con que fueron concebidos por el líder vegano.  No es posible que el mérito de más admirado,  sea para el político que se llevó a la tumba al partido que fundó, y no al que le sobreviven los dos partidos políticos que hoy gravitan de manera determinante en la vida política nacional.   Ahí,  algo anda mal.

Si el pueblo dominicano se levantó en armas en Abril de 1965, fue para exigir la restitución inmediata del Prof. Juan Bosch en el gobierno.  Esa revolución se hizo por Bosch no por Balaguer, entonces, ¿Cómo es posible que ahora,  a quien se le  admire más sea al que tuvo que ser expulsado del país,   por la complicidad de sus acciones con la dictadura trujillista, mientras que el que fue favorecido mayoritariamente por la libre voluntad de los dominicanos, quede por debajo en esta valoración? Los descendientes políticos de Bosch, perredeístas y peledeístas, están en la obligación de corregir la aberración histórica con que la generación actual valora a su progenitor político.

Las realizaciones del corto gobierno de Bosch estuvieron orientadas, en su mayoría, a satisfacer necesidades de los sectores menos pudientes de aquel momento.  Tuvieron al ser humano como centro, no las faraónicas obras que, al parecer, son las que eternizan en la memoria de nuestro pueblo a sus gobernantes.  Los asentamientos campesinos, los acueductos para llevar agua potable a la población, las presas iniciadas para regar alrededor de quinientas mil tareas de tierra cultivable, los proyectos habitacionales emprendidos, etc., son una muestra de la importancia que Juan Bosch le concedió al ser humano durante su corto periodo de gobierno.  Un hombre que pensara tanto en el bienestar de la gente, no es verdad que no merezca la admiración de su pueblo.  Hace falta que sus descendientes políticos lo asuman, con hechos, no con palabras y simulaciones baratas.

Gran parte de la responsabilidad del desconocimiento que la sociedad dominicana de hoy muestra sobre  el legado histórico del Prof. Juan Bosch, la tiene la dirigencia del Partido de la Liberación Dominicana. Los peledeístas en ejercicio del poder, ya sea en el   gobierno, el  congreso, los ayuntamientos, la justicia, etc., en su mayoría, han asumido  prácticas distintas a las proclamadas y enseñadas por el Prof. Juan Bosch.

Les ha faltado entereza e integridad a muchos, para desde su instancia de poder aplicar las enseñanzas del Maestro.  A muchos les ha sido más fácil y conveniente aplicar las prácticas de Balaguer que las  de Bosch, porque Bosch era intransigente con principios y valores,  y no todos los que ejercen alguna cuota de poder, están en condiciones de practicarlos.  Pero de esto nos comprometemos a opinar en una próxima entrega.

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