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El presidente Leonel Fernández junto al arzobispo de Santiago Ramón Benito de la Rosa y Carpio en la reapertura de la Catedral Metropolitana de Santiago.

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SANTIAGO, RD.- De la Rosa y Carpio define  la Catedral como un símbolo de la ciudad.

El presidente Leonel Fernández junto al arzobispo de Santiago Ramón Benito de la Rosa y Carpio en la reapertura de la Catedral Metropolitana de Santiago.

El arzobispo de Santiago Ramón Benito de la Rosa y Carpio propugnó este lunes porque los santiagueros se animen a trabajar para cambiar el vestido de miseria, delincuencia, violencia, injusticia y tráfico de drogas, para poner la ciudad en valor.

Al pronunciar la eucaristía en el acto de bendición y reapertura de la Catedral Metropolitana de Santiago Apóstol, encabezado por el presidente Leonel Fernández el religioso dijo que lo que se dice de la Catedral se debe decir de Santiago.

“Cómo se ha cambiado el traje de esta novia, la ciudad de Santiago ha de trabajar toda ella, para cambiar sus trajes que no son de belleza sino que indica miseria y lo que pueda tener de miseria, para que luzca ese traje radiante y completa como la Catedral”, expresó.

Dijo que ese es el papel de los símbolos que hablen desde sus silencios sobre las metas e ideales, a donde han de llegar los pueblos que representan, esto ha de ser, esta Catedral una novia que habla a toda la ciudad de Santiago.

El arzobispo de Santiago reseñó que en la lectura del evangelio, Jesús se refiere al hablar de su cuerpo al celo por el tempo de Jerusalén y la ciudad devoraba a Jesús, porque eran casas de Dios.

En este sentido sostuvo que como la frases que dice Jesús “no conviertan en un mercado la casa de mi padre”, por lo que eso hará la Iglesia con la restaurada Catedral sobre la cual pondrá el mayor cuidado para protegerla y preservarla porque es un símbolo de la ciudad de Santiago.

Rogó y prometió no hacer de Santiago un mercado donde prime solamente el dinero; sino que convertirán la Catedral en un celo de todos.

“También aquí, nos devora el celo por el cuidado de esta Catedral y de este Santiago, se puede decir que el jefe de Estado también llevado por esos sentimientos de mirar a éste Monumento Nacional, Patrimonio de la Ciudad, a éste símbolo de Santiago devorado por ese celo también cuidó de él”, expresó.

Proclamó que todo santiaguero no sólo está hecho a imagen y semejanza de Dios, sino que es un templo y así al igual, que la Catedral si se está cayendo o perdiendo valor hay que restaurarlo y consolidarlo, por lo que es necesario conservar el celo por esa Catedral que es la casa de Dios.

“Por eso hay que seguir poniendo en valor la Catedral de Santiago, que después de más de un siglo hubo que volver a restaurarla estructuralmente y consolidarla, porque más que un edificio de antaño actualizado es un mensaje que hablará continuamente, precisó.

De la Rosa y Carpio fue reiterativo en pedir a todos los santiagueros a convertirse en ciudad santa, en morada viva del Dios Vivos, porque la Catedral consolidada, restaurada y puesta en valor luce muy hermosa y como una novia cuando se va a casar, preparada para rendirle culto a Dios.

Manifestó que el presidente Leonel Fernández, entregaba a Santiago, un templo consolidado, restaurado y puesto en valor en su primera fase, su Iglesia Mayor, reabierta al cuto público de Dios.

“El templo de Jerusalén desde ese año se convirtió en el símbolo principal de Israel, aunque destruido primero en el año 596 antes de Cristo, reconstruido  de nuevo y destruido pro segunda vez en el año 70 de nuestra era”, precisó.

Sostuvo que también la Catedral Metropolitana de Santiago es un símbolo que será visitado ahora más que nunca por los turistas, después de su restauración y puesta en valor.

Destacó que la edificación  que antes de su restauración era sólo era Iglesia Mayor de Santiago, es ahora Catedral Metropolitana, Monumento Nacional, Patrimonio Cultural, Símbolo de Santiago, junto al Monumento de los Héroes de la Restauración, Centro Histórico de la ciudad Corazón.

Calificó la celebración como respetuosa, porque se le entregó la misma catedral antigua, exactamente igual en sus estructuras, pero remozada en consonancia con los tiempos actuales, y es bendición, porque ya está consagrada.

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