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Cristina Fernández. Archivo.

Caribbean Digital

 

BUENOS AIRES. AFP. Opositores al gobierno argentino, convocados por redes sociales, saldrán a las calles haciendo sonar cacerolas en protesta por la inseguridad, el cepo a la compra de dólares y los planes para una segunda reelección consecutiva de Cristina Kirchner.

Cristina Fernández. Archivo.

“8N. SI a la Democracia. NO a la re-reelección”, dice un llamamiento difundido por redes sociales y en publicidad callejera como lema central de la manifestación, que será replicada en Nueva York, Washington, Miami, París, Roma, Madrid y Londres, entre otras ciudades, por residentes argentinos.

La mayoría de la población rechaza una segunda reelección consecutiva de Kirchner, según encuestas, un plan impulsado por algunos políticos oficialistas, aunque la mandataria no se refirió públicamente a la posibilidad de extender su mandato, que expira en 2015.

El gobierno es mayoría en el Congreso pero no reúne las dos tercios de los legisladores exigidos para una reforma constitucional que habilite una segunda reelección sucesiva.

Los organizadores. Pidieron a los asistentes que concurran a la marcha sólo con sus cacerolas, ataviados con ropa blanca y portando banderas argentinas con la intención de quitarle connotación partidaria a la protesta y además evitar polémicas expresiones.

En el anterior ‘cacerolazo’ del 13 de septiembre pasado, algunos manifestantes portaban pancartas con cruces esvásticas, el símbolo del nazismo, comparando a Kirchner con Hitler.

Dirigentes políticos opositores dijeron que asistirán a la marcha que se realizará en forma simultánea en varias zonas de Buenos Aires, el céntrico Obelisco y posiblemente en la histórica Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada (gobierno).

“El 8N vayamos con una sola bandera, la argentina”, tuiteó el alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri (derecha), líder opositor y aspirante a la presidencia en 2015, abiertamente enfrentado a Kirchner.

Mario Barletta, titular del radicalismo, principal fuerza opositora en el Congreso, admitió que “si bien hay una expresión de rechazo a prácticas y modos del gobierno, también hay un mensaje a la oposición”.

Otra Argentina es posible. “Quien sale a expresarse es porque cree que otra Argentina es posible, y quienes conformamos los partidos de la oposición tenemos que ser quienes tratemos un proyecto alternativo”, señaló el político a una radio.

Otro lema central de la protesta es el rechazo a las restricciones que impuso el gobierno para la compra de dólares, cuando muchos ciudadanos se preparan para las vacaciones en el verano austral que generalmente disfrutan en el balneario uruguayo de Punta del Este o en Miami.

El aumento de la inseguridad por los asaltos que asolan a diversas zonas de clase media de la capital y su periferia, es otro de los puntos principales de la cita, a la que acudirá un amplio abanico de expresiones políticas, desde sectores de centroizquierda hasta la derecha.

Horacio González, uno de los principales intelectuales del gobierno, sostuvo que hay “una heterogeneidad de la expresión del cacerolazo, desde un núcleo duro, de derecha, con otros círculos con los que es necesario discutir”.

Estos últimos son “ciudadanos de Buenos Aires que en muchos casos han votado al Gobierno (en 2011), que tienen distintos tipos de disconformidad y sobre ellos sí es necesario reflexionar, discutir con ellos”, reconoció González en declaraciones a Radio Diez.

Las encuestas. Estos estudios marcan una caída en la popularidad de Kirchner, tras haber sido reelecta en octubre pasado con el 54% de los votos, en medio de un deterioro de la situación económica por el impacto de la crisis internacional.

Un amplio apagón en la capital argentina en medio de inusuales altas temperaturas en la primavera austral que aún mantiene sin luz a unas 200 mil personas, generó otro foco de protesta la mañana del jueves, cuando malhumorados vecinos bloquearon el tránsito en varias avenidas.

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