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Niño Jean Carlos Diaz, del Municipio de Las Palomas, Santiago.

José Rafael Sosa

 Especial/Caribbean Digital

Apreciado y esperanzado nuevo año 2014:

Le escribo desde una  pequeña nación  del Caribe que se aferra al destino, que tiene ahora, ante su llegada, la opción del temor por la incertidumbre y el cantar de los mensajes del defecto, o inspirarse en sus nuevos tiempos para mostrar que la esperanza tiene alas y que son propiedad de quienes tengan la voluntad de hacerse firmemente seres del espacio inmenso y desafiante que nos abre sus horizontes.

Niño Jean Carlos Diaz, del Municipio de Las Palomas, Santiago.
Niño Jean Carlos Diaz, del Municipio de Las Palomas, Santiago.

Si, ya sabemos que  cuanto nos espera no será un lecho de rosas:

  • que la violencia y la delincuencia no se frenaran por voluntad propia.
  • que no estaremos seguros en ninguna parte
  • que el costo de la vida probablemente dance con la sincrónica armonía del aumento de los impuestos a los bienes industrializados,
  • que las ambiciones personales  continuarán expresando el egoísmo de nuestros dirigentes en cualquier nivel imaginable, aun cuando esa apetencia será causa probable de su derrota.
  • Que el tránsito seguirá siendo un infierno demostrable, en el que cada quien evaluará su tiempo y prioridades como las únicas dimensiones a ser tomadas en cuenta.

Pero también sabemos, que esta tierra esta premiada por gente buena y capaz de curar las heridas, los entuertos y las vergonzantes circunstancias que nos restan valor a la calidad humana que decimos tener.

También sabemos que la esperanza y el buen sentido de vivir, continuarán de nuestro lado.

También sabemos que la razón, la verdad y la belleza no admiten justificaciones perdedoras.

Pero también sabemos del mirar quedo, de la sonrisa ofrecida y de la caricia que, siendo muda, transforma el alma y la piel.

Los nuevos 365 días de un tiempo que hemos pactado llamar 2014, son un tiempo igual al que transcurre. La novedad del cambio la hemos creado artificialmente. Sus minutos y segundos serán los mismos de ahora. Sus meses y semanas, idénticos a los vividos mil veces antes de ahora, pero con tan solo una ventaja: la esperanza que aporta ese creernos que todo reinicia desde cero.

Bienvenido un tiempo de esperanzas.

Bienvenido un tiempo de ilusiones compartidas.

Bienvenido, con todas sus condiciones y lacras por llegar. Ya tendremos tiempo de vencerlas una a un tiempo.

Bien llegado 2014.

 

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