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Miguel de Jesús. Archivo

Caribbean Digital

 

SANTIAGO, RD./Al ver nacer  Enero, dije gracias Dios, púes de nuevo tenía la oportunidad de iniciar un nuevo año. Batía en mi pecho los retos y metas, sin dejar salir el dolor por los familiares de aquellos que en la mesa cenaron extrañando aquel que fue alcanzado por la receta muerte.

Miguel de Jesús

Pensando en los familiares de la Ingeniera Francina Hungría, joven y hermosa muchacha a la que delincuentes quitaron con una bala la vista del ojo derecho y luego desde el Hospital Balcóm Palmer Eye  Institute de Miami donde fue trasladada se informó que son irreparables los daños de su ojo  izquierdo.

Ella no pudo ver el Sol de Enero y aun asi, decía a su madre, “no llores mami”. Hoy quienes pueden leer este escrito son privilegiados al ponerse de pies para iniciar la jornada, hoy que vivimos asustados por el temor de una delincuencia que nos arropa y nos quema.

Al ver nacer este Enero, quiero suspender el reloj, detenerlo en aquellos tiempos de paz para investigar donde quedó el respeto por la vida, ¿dónde quedó la ternura de novios y novias en el banco del parque de la ciudad?

Al ver nacer Enero, extraño el derroche de solidaridad del vecino con el vecino o con el viandante que sediento mitigaba su sed con un vaso de agua en la galería de una casa cuyos propietarios estaba conociendo.

Al ver  nacer Enero me convierto en ave y con mis graznidos llego al oído del mundo como indicador de un basta ya. Sueño con que los besos sean las llaves que abran corazones que inician un año, que cada día en vez de ir al entierro vayamos a la fiesta con cualquier motivo para brindar con el amigo.

Al ver nacer este Enero, quiero que no sigan cayendo ensangrentados  hombres y mujeres como hojas caen con el otoño. Que los robos sean de besos en fiestas, galerías, plazas, salas de cines  o conciertos.

Al ver nacer Enero, pido que si alguna sangre corre  sea la tenue de una virginidad que anuncia la alegría de las consecuencias horizontales en el templo donde el amor se hace carne y canción de esperanzas.

Al ver nacer Enero, pido a Dios que ilumine a las ovejas descarriadas que mañana, tarde, noche y madrugadas en vez de salir a quitar vidas, busquen la oportunidad de crecer y trabajar por ideales justos y bienestar colectivo.

Al ver nacer Enero quizás me siente soñador. Yo me siento cierto por la desesperación de ver rosas blancas después de una temporada de amargura que hiere y mancha de la vida su hermosura. Pidamos a Dios, que a lo mejor podremos todos bailar sin orquestas, la misma música y  la misma canción envuelta en la magia del lenguaje del amor al ver nacer Enero.

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