Johanna Benoit

En la semana pasada tuve la oportunidad de ser testigo de una de las celebraciones mas lindas que se realiza en  los Estados Unidos, El Día de Acción de Gracias.

Un compartir bonito en una mesa  rodeada de familiares, amigos y vecinos.

Una fecha especial para agradecer las buenas nuevas, hablar, estrechar lazos de amistad, unión familiar y abrazos. Una mesa exquisita en la que no falta el famoso pavo.

En los Estados Unidos se le conoce como el Thanksgiving Day. En este día las comidas se sirven con bebida ya sea vinos, whisky, té frío, sidra de manzana, licor o ponche de huevo. Esta cena representa agradecimiento por las metas alcanzada y en la misma se eligen varias personas para hacer una oración en gratitud por lo obtenido.

Una tradición que hasta los dominicanos que viven allá han heredado esta festividad. Las casas decoradas, las luces, los árboles navideños, Santa Claus, el nacimiento, el muñeco de nieve, la versión animada de los soldaditos, coronas colocadas en las puertas,  son parte de las costumbres navideñas en los hogares de estadounidenses y latinoamericanos.

En las escuelas, centros de capacitaciones y mayoría de negocios no abren sus puertas, es declarado día de fiesta, los supermercados, las bodeguitas las tiendas, centros comerciales, restaurantes, repletas de gente, es un día que se acude mucho a estos lugares para hacer compras y regalos.

Es una fiesta se realiza el cuarto jueves del mes de noviembre y ¨desde el  año 1863 se ha estado celebrando, sus comienzos se exaltan al año 1947, cuando el gobernante Harry Truman le habría perdonado la vida a un pavo¨.

El frio no impidió que esos días fueran de felicidad y alegría compartida en familia y amigos, el dominicano en tierras extranjeras no olvida sus raíces, es atento, detallista y amoroso. Cuanta gente linda y de buen corazón haciendo  vida por el norte, trabajan dignamente, madrugan y comparten con su gente.

Acogida  y bien atendida por familiares, anduvimos en tren, en bus y vehículo privado, cuanta gente aparecieron para darme un abrazo y hacerme sentir especial.

Ay los Nuevayores cuantos recuerdos dejas en mí. Otra experiencia que volveré a repetir en nuestras andanzas. Pedimos salud y bendiciones para tanta gente maravillosa que decidió estrecharme sus brazos y abrirme las puertas de su acogedor hogar.

Gracias de corazón, especialmente, a Lissette, Sebastian, John, Justo, Ana, Henry, Noemí, Lenny, Lisbeth, Lili, Emiliana, Jorge, Carlos, Griselda, Ezequiel, Yaritza,Yereli, Lépido, Nicolás, Ricky, Deiby, Sarah, Miguel, Aida, Kiko, Joel, Jan Michel, Margarita, don Luis, Martha, Pedro, Quisquella, Félix, Charlie, Brahdly, Januel, Omar, Carolina, Juan, Katherine, Karla y Yunior Cabrera.

Agradecida de ustedes por estos días que me alegraron el alma.

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