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Eugenio Taveras.

Eugenio Taveras

Especial/Caribbean Digital

SANTIAGO, República Dominicana.- Lamento molestar los sentimientos adversos a mi estilo, pero como vivimos en una sociedad de libre pensamiento, porque lo que plasmaré no es de mi autoría, solo me limito a afirmar que comulgo con todo su contenido.

Eugenio Taveras.

El conflicto de los siglos de Elena G. de White, publicado en noviembre 2007, un bello regalo momentáneo, porque debo devolverlo, que me hizo mi amigo y colega, si se puede decir, príncipe único de aquel lado del puente Hermanos Patiño, Lic. Guillermo José Saleta Pérez, alimentó mi humilde poquito saber para tomar tres párrafos de la página #383 y copiarlos íntegramente para disfrute de los que piensan más o menos igual que este impenitente mortal.  Ahí les van:

“Está de moda en el mundo hacer profesión de religión.  Gobernantes, políticos, abogados, médicos y comerciantes se unen a la iglesia para asegurarse el respeto y la confianza de la sociedad, y así promover sus intereses mundanos.  Tratan de cubrir todos sus procederes injustos con el manto de la religiosidad.  Las diversas comunidades religiosas robustecidas con las riquezas y con la influencia de esos mundanos bautizados pujan a cual más por mayor popularidad y patrocinio.”

“Iglesias magníficas, embellecidas con el más extravagante despilfarro, se yerguen en las avenidas más ricas y más pobladas.  Los fieles visten con lujo y a la moda.  Se pagan grandes sueldos a ministros elocuentes para que entretengan y atraigan a la gente.  Sus sermones no deben aludir a los pecados populares, sino que deben ser suaves y agradables como para los oídos de un auditorio elegante.  Así los pecadores del mundo son recibidos en la iglesia, y los pecados de moda se cubren con un manto de piedad.”

“Hablando de la actitud actual de los profesos cristianos para con el mundo, un notable periódico profano dice:  “Insensiblemente la iglesia ha seguido el espíritu del siglo, y ha adaptado sus formas de culto a las necesidades de la actualidad”.  “En verdad, todo cuanto contribuye a hacer atractiva la religión, la iglesia lo emplea ahora y se vale de ello”.  Y un escritor apunta, en el Independent de Nueva York, lo siguiente acerca del metodismo actual:  “La línea de separación entre los piadosos y los irreligiosos desaparece en una especie de penumbra, y en ambos lados se está trabajando con empeño para hacer desaparecer toda diferencia entre su modo de ser y sus placeres”.  “La popularidad de la religión tiende en gran manera a aumentar el número de los que quisieran asegurarse sus beneficios sin cumplir honradamente con los deberes de ella”.”.

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