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Jordi y Negro Veras. Foto de archivo
Por: Ramón Antonio Veras
1.- Cuando precisamente hoy se cumplen 82 meses de la tentativa de asesinato contra mi hijo Jordi, en lo más profundo de mi corazón siento que un largo espacio de tiempo ha transcurrido.
 
2.- El plazo de la citada acción criminal ha tenido en mí  significación porque la tengo tan presente como el momento que fui informado de que mi hijo había sido objeto de un operativo criminal que luego se comprobó que tenía tipificación de sicariato.
 
3.- Las circunstancias en que se llevan a cabo los actos repugnantes quedan fijos en la conciencia de los que resultan directa o indirectamente lesionados. El crimen de que fue víctima Jordi permanecerá impreso en su cuerpo y mente, y clavado en el pensamiento de su familia entera.
 
4.- El repulsivo acto contra Jordi, en ningún momento nos impulsó a la venganza; recurrimos a los mecanismos legales para que fuera la justicia que determinara la situación de que se hicieron merecedores los que pagados por Adriano Román, se asociaron para quitarle la vida a mi hijo.
 
5.- El expediente relacionado con los imputados  que procuraron asesinar a Jordi, luego de haber sido decidido definitivamente en primer grado y en apelación, fue conocido ante la Suprema Corte de Justicia,  el 27 de marzo próximo pasado. De la misma forma que hemos esperado 82 meses para que la justicia decida, aguardamos sin desesperación el fallo del más alto tribunal del país.
 
6.- Los sinsabores, aflicciones y contrariedades que he pasado como consecuencia de lo sucedido a mi hijo, no me han quitado la convicción de que prevalecerá la justicia.  Las iniquidades, desafueros e ilegalidades no modifican mi forma de pensar y proceder.
 
7.- Con motivo del juicio seguido a los que ejecutaron la acción de sicariato pagado por Adriano Román, contra Jordi, siempre he dicho, y lo reitero ahora, que en ningún momento de mi  se ha apoderado la incertidumbre; ni la suspicacia me ha dominado.  He mantenido y mantengo  la confianza y seguridad en la probidad del material humano encargado de decidir la suerte del expediente.
 
8.- Aquellos que quisieron quitarle la vida a Jordi, en sus cálculos criminales perdieron de vista que el papá de su víctima   no conoce lo que es desplome, languidecer, decaer ni flojarse; que soy el escudo de mis hijos y  un  ataque a ellos lo tomo para mí,  y siempre estoy dispuesto a enfrentar a mis adversarios en el terreno que escojan.
 
9.- En mi condición de padre de Jordi, nunca me he desanimado, agotado ni desalentado, porque sé que todos los plazos se vencen, y por más maniobras que han hecho los imputados y sus defensores, el caso llegará a su final. Estoy hecho de un material adecuado para resistir, estar animado, vigorizado y fortalecido sin importar las circunstancias.

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