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Feliz Vinicio Lora, actual presidente de Acroarte. Archivo.

Por Ricardo Rodríguez Rosa

Especial/Caribbean Digital

SANTIAGO, RD./  Desde que los compañeros acroartistas que adversan a mi amigo Máximo Jiménez comenzaron a basar su campaña en descalificaciones y denuestos, me preparé emocional y mentalmente para ser testigo de cosas inverosímiles, inauditas, increíbles e intolerables.

Feliz Vinicio Lora, actual presidente de Acroarte. Archivo.

Pero ni por asomo pasó por mi mente que llegarían a atentar con la moral, reciedumbre, responsabilidad y sencillez de Feliz Vinicio. Peor aún, que tomarían como punta de lanza su estado de salud para mofarse de él.

¿Cómo es posible que desde un litoral de la campaña se haya escrito que Feliz Vinicio se presta a utilizar su condición delicada de salud para buscarle votos  a Máximo Jiménez?

Pero para mí resulta mucho más bochornoso, irrespetuoso, irresponsable y grotesco calificar a nuestro querido líder como un “pobre Chacumbele”. Para quienes ignoran de dónde viene ese despectivo término les explico lo siguiente: En los años 50 y 60 era muy común decir,   cuando una persona había metido la pata con consecuencias desastrosas para si mismo, “se mató como Chacumbele” e inmediatamente tarareaban el estribillo de una famosa guaracha… “Él mismito se mató”.

Antes de Feliz Vinicio sufrir el accidente cerebro vascular no recuerdo haber escuchado a nadie criticarlo negativamente con razón. Su enfermedad le ha hecho ganar el respeto y aumentar el cariño y aprecio que sentimos por él, hasta que ahora aparecen estos desorejados irresponsables que, guareciéndose en un seudónimo, lo definen como un Chacumbele.

Se pasaron los últimos meses atacando frontalmente al comité ejecutivo de nuestra institución, pero respetando a Feliz Vinicio, alegando incluso que estaba ajeno a lo que ellos consideraban “decisiones desacertadas” tomadas en ese organismo.

Como queriendo decir que un cuerpo puede estar dañado pero su cabeza no, algo realmente imposible de ocurrir, pero ellos así lo proclamaban dizque como respeto a Feliz Vinicio. Bastó con que el líder proclamara públicamente que apoya a Máximo para calificarlo de Chacumbele. ¡Qué barbaridad!

Definitivamente así no se puede seguir, arrastrando de manera inmisericorde a esta lucha por el control de Acroarte a nuestros venerados hombres y mujeres.

¿Quién me garantiza ahora que similar infortunio no correrán compañeros como Carlos T. Martínez, Cristian Jiménez, Napoleón Beras, J. Eduardo Martínez, Rosa Neyda Gómez, Estuardo Arias y Carlos Cepeda, genuinos soportes de nuestra institución, moral, ética y profesionalmente?

Lo lamentable de esto es que los kamikazes que accionan a lo interno y externo de nuestra institución aparentemente ya resultan incontrolables, como el Frankenstein creado por la novelista Mary Shelley y es hasta posible nadie salga a responsabilizarse de esa afrenta contra Feliz Vinicio porque, sencillamente, así es como actúan los cobardes, irresponsables e irrespetuosos.

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