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Periodista Alejandro Almánzar. Archivo.

Desde Mi Ventana Óptica

Por Alejandro Almánzar

Especial/Caribbean Digital

NUEVA YORK,/ La grandeza de los hombres sólo sale a relucir cuando pasan al plano superior de la vida, una particularidad de la mezquindad humana, que nos enseña la sociedad, valor a los hombres después de desencarnados. En vida, nada más vemos sus defectos y errores, por lo que finalmente nadie sabe a ciencia cierta, quién ha sido bueno o malo.

Periodista Alejandro Almánzar. Archivo.

Siguiendo ese patrón social, hoy al saber de su partida, tengo que exaltar algunas cualidades que hicieron de Bienvenido Liriano, un ciudadano singular. A él le debo mucho, sobre todo, el amor y cariño que en la niñez me brindó, del respeto y cuidado que me dispensó cuando la orfandad era mi fiel compañera. Sus aportes para que consiguiera mi desarrollo intelectual y profesional, por eso, hoy cuando abandona esta tierra de injusticia, en mí por siempre vivirás como todo un hombre de bien.

Fuiste intransigente con tus principios ideológicos, éticos y morales. Cauto y decidido, brillante intelectual, adornado de la mayor honra, inculcado por tus padres, Neney Liriano y Ena Arias. Desde el primer ensayo democrático que vivió el país, después de la muerte de Trujillo, que llevó a Juan Bosch al poder, en 1962, Bienvenido abrazó la democracia, como su barco insigne y la defendió hasta su partida de este mundo.

Esto, a pesar de que la perversidad política lo asechó y trabó sus más elementales propósitos, aún siendo muy joven. Al terminar el Bachillerato, en el Colegio Hermanos Miguel, del El Ejido, donde nació y se crió, buscó ingresar a la universidad. En Santiago no existía una extensión de la UASD, por lo que se inscribió en la entonces Universidad Católica Madre y Maestra, de donde por defender los mas sanos intereses de la nación, fue expulsado e impedido de ingresar a otra alta casa de estudios.

Era época de la barbarie política, donde todavía el sistema trujillista campeaba en instituciones públicas y privadas, cuando ser joven, era un delito criminal. Fue por eso que no le quedó otro camino que irse a Cuba, donde por fin, logró sus objetivos, los cuales Joaquín Balaguer le había negado en el suelo que lo vio nacer.

Con tu partida dejas un gran vacío, pero a la vez, un inmenso legado para quienes conocimos de tu grandeza, jamás nos repondremos de tan sentida pérdida, pero tu púdico accionar nos reconforta, e inspira a seguir tus pasos. Hoy cuando sabemos la relación entre vida y muerte, no nos detendremos a llorarte, al contrario, recordarte con la alegría y jovialidad que te caracterizó.

Espero vuelvas a reunirte con Nancy, Neney, tía Bienvenida, Ena y papá en tu nueva vida, mientras desde la tierra, William, Felipe, Sahara, Inmaculada, tus hijos y este servidor, continuaremos esperando el turno de ir a hacerte compañía en tu nueva morada, descansa en paz, Biembo.

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